TERAPIA DE PAREJA

En todas las parejas existen conflictos y problemas en las diferentes áreas de relación. Es más, el desarrollo y crecimiento de las relaciones de pareja se produce a través de la superación de sucesivas crisis en diferentes momentos del ciclo vital del individuo, de la propia pareja, y de la familia que se forma en torno a ella.

Muchas de estas crisis, lejos de propiciar un obstáculo sano que una vez superado enriquece la relación, se convierten en problemas que además de generar insatisfacción, incomodidad, etc.,  pueden causar graves perjuicios emocionales a los miembros de la pareja.

Estas dificultades pueden aparecer en diferentes áreas, como son:
    En el área emocional; por ejemplo, diferencias en cómo cada miembro muestra al otro su afecto y ternura.

    En el área sexual; por ejemplo, los encuentros sexuales y la satisfacción y calidad de los mismos para cada miembro.

    En el área comunicacional; por ejemplo, diferencias en cómo cada miembro muestra al otro su necesidad de ser escuchado, comprendido, valorado o reconocido.

    En el área comportamental; por ejemplo, en cuanto a la distribución de las tareas en el hogar, la economía familiar, o cómo se comparte el tiempo con las amistades o la familia de origen.
Los Terapeutas de Pareja ayudan a identificar las áreas conflictivas, de desacuerdo, de insatisfacción, etc. Mediante técnicas específicas se realiza un trabajo conjunto con la pareja, con apoyo individual por separado si es preciso, para mejorar los lazos afectivos, comunicacionales y/o comportamentales, ayudando a la pareja a:

    Encontrar caminos para mejorar la calidad de la relación y el bienestar individual dentro de la misma.

  O decidir de la manera menos traumática posible concluir dicha relación, con el menor coste de sufrimiento psicológico para cada miembro de la pareja y de la familia en el caso de que haya hijos, fundamentalmente niños y adolescentes.

Cuando nos atrae alguien, y establecemos y mantenemos una pareja, fundamentalmente buscamos el disfrute y la satisfacción de necesidades inmediatas a nivel emocional, sexual, social, de comunicación, etc.,  y por otro lado, seamos o no consciente de ello, curar heridas afectivas del pasado, principalmente de la infancia. Cuando ello no ocurre se produce rabia, frustración, tristeza, culpa, etc., por la pérdida o la frustración del ideal que anhelamos.

 Las relaciones de pareja nos enfrentan a una serie de dilemas cuya resolución nos lleva a sentirnos realizados como individuos dentro de la pareja, y por supuesto, a la propia realización de la pareja como conjunto o como tándem. La no resolución de estos dilemas provoca en muchas ocasiones un enorme malestar y sufrimiento emocional. 

Compartido por Psico-Salud

FUENTE: psico-sergio.es

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