SER MAMÁ 

LA ULTIMA VEZ

Desde el momento en que tomas a tu hijo en brazos, nunca más serás la misma.
Quizás quieras buscar a la persona que eras antes, cuando tengas tiempo y libertad, y nada en particular por lo que preocuparte nunca más.
Conocerás lo que es estar realmente cansada, como nunca antes lo viviste, y los días a veces pasarán y serán iguales, todos los días lo mismo, parecerá que solo alimentas, acaricias suavemente su espalda, cambias pañales, haces dormir, y escuchas llantos, reclamos, peleas, siestas y falta de siestas. A veces parecerá que es un círculo que no terminará nunca.
Pero no olvides… Hay una última vez para todo.

Habrá un día en que será el último día en que le darás pecho o una mamadera.

Habrá un día en que caerá rendido en tus brazos, buscando tus brazos para dormirse, después de un largo día…

Y ese será el último día en que tu hijo se durmió en tus brazos.
Un día lo llevará pegado a un lado de tu cadera, luego lo dejarás en el suelo, y nunca más volverás a levantarlo para cargarlo.
Estarás una noche lavando su pelo que comienza a crecer, y desde ese momento en adelante, ya no volverá a querer que lo bañes más, ahora se bañará solo.

Te tomará la mano firme para cruzar la calle, y luego nunca más la buscará.

Irá a tu cama buscando abrazarte y dormir pegadito a ti y su padre… y esa será la última vez que te despertaste junto a él.
Una tarde estarás cantando “la cuncuna amarilla” y haciendo todos los sonidos y efectos especiales, y luego nunca más volverás a cantar esa canción.

Te abrazará y besará y pedirá que lo vayas a dejar a la puerta de su sala del colegio o jardín, y al día siguiente te dirá que prefiere ir solo.
Leerás una última vez un cuento mientras besas su cabecita, muy cerca de él, luego ya no lo harás más.

Correrá a ti con sus brazos estirados un día, y no sabrás en ese momento, que esa será la última vez que lo hará.
Porque simplemente, nunca podrás saber cuando algo puede ser la última vez que pase, hasta que simplemente, ya no hay otra vez.
Y aún así, te costará asumirlo, te costará reconocerlo.
Así es que mientras vives todos estos momentos que acabas de leer, recuerda que no son infinitos, que todos se acabarán.
Y cuando se acaben, vas a querer con todas tus fuerzas, un solo día más de ellos, un solo momento más, uno por una última vez.
ANONIMO

(Del muro de Mamá Natural facebook) 

Compartido por Psico-Salud

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