LA PALABRA QUE CREAS, TE CREA

Las palabras crean constantemente el mundo. Con ellas construimos nuestros pensamientos, y el mundo es un pensamiento. Utilizarlas conlleva una gran responsabilidad. Hacia todos. Hacia todo. En el principio no era el verbo. El verbo es ahora. Siempre es el principio.

O vivimos en el mundo que conscientemente creamos, o vivimos en el que creamos inconscientemente, lo queramos o no, fieles a nuestro adoctrinamiento. O vives en el mundo que creas para ti, o en el que otros crean para ti a través de ti. U obedeces sin saberlo, o haces magia sabiéndolo. No hay otra opción.

Todos nos manipulamos. Quien se niega a aprender cómo lo hacemos, manipulará sin saber cómo lo hace, no podrá decidir si intenta curar o dañar, y será manipulado sin saberlo, a veces por quienes ni siquiera saben que lo hacen tampoco.

A veces creemos que con palabras contamos meras historias, por ejemplo. Pero las historias también forman parte del mundo. Con historias tratamos de construir un hogar, creyendo que escapamos de él para airearnos un rato. Todas las historias crean futuros posibles, y pasados alternativos e igualmente reales.

Siempre mentimos. Cuando queremos decir la verdad, más aún, creyendo arrogantes que somos capaces de decirla. La verdad no es algo que exista y pueda decirse. Sólo podemos simbolizarla en nuestras mentiras.

Siempre decimos la verdad. Cuando queremos mentir, más aún, puesto que toda mentira representa la verdad más profundamente que la propia verdad. Así como un disfraz dice más de nosotros que nuestra desnudez.

La comunicación no existe. Porque no hay información que se desplace, sino que todos somos la misma información, manifestándose de formas diversas. Todos estamos hablando con nosotros mismos siempre. Es decir: con todos. Con todo.

No podemos conocer a nadie, tampoco a nosotros mismos, porque no hay nadie a quien conocer. No hay dos. Pero creamos al otro en nosotros para que haya un mundo que habitar juntos. Y lo que habitamos juntos, existe.

El silencio que muchos buscan desesperadamente en ese mundo ruidoso que ellos mismos han creado en su mente, no se encuentra al huir de las palabras, sino en ellas. Es el lenguaje el que ha creado el “silencio”.

Entrevista a David Testal

Twitter del autor: @davidtestaldice

Compartido por Psico-Salud

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