​MAL HUMOR ¿Hábito o reacción inmediata?

El mal humor nos ataca a todos, en diferentes situaciones comunes puede ser algo esporádico o permanente convertido en hábito de las personas.
Es un estado de ánimo que se produce por enfado o irritabilidad, pueden existir causas o no dependiendo de la personalidad, muchas veces las personas son negativas y se ponen de mal humor derivando en la falta de capacidad para afrontar problemas como ser distorsión de la realidad y maximización del hecho afectando a las personas del entorno.
“El mal humor se vuelve hábito cuando se desarrolla día a día, en el diario vivir me frustro y genero mal humor a raíz de esta frustración convirtiéndolo en una actitud seguida que deriva en el habito porque lo haces todos los días, cotidianamente”, explicó la especialista en psicología Vanesa García.
Cuando estamos mal humorados la sangre sube a la cabeza y no se piensa en los demás solo se vive las emociones en ese instante, dirigimos la atención solo a nuestras necesidades, permitiendo estallar la situación sin pensar en las consecuencias que pueden derivar en un problema emocional implosivo.
El mal humor es un defecto de carácter que produce conflictos de relación, discordia familiar e infelicidad, y lo más grave de este modo de ser, es que es contagioso.
García explicó que el carácter se forja en la adolescencia desde una teoría científica que indica que el 50 % heredamos de nuestros padres y el 50% lo formamos nosotros mismos sujeto a características de personalidad que nos impartieron; pueden ser negativas en el sentido que los problemas son malos en vez de ser positivos como oportunidades para aprender.
El mal humor se va desarrollando cuando una persona por el diario vivir se convierte en  pesimista y poco flexible con las situaciones que se presentan en el trabajo, hogar o con los amigos, los indicios para convertirse en mal humorado son encerrarse en si mismo, aislarse y frustrarse, desencadenando la depresión por falta de autoestima, auto concepto, autoimagen permitiendo que el mal humor acampe la personalidad.
Cuando se convierte en una depresión endógena profunda los casos más terribles derivan en patológicas con alucinaciones, distorsión de la realidad, despersonalización, des realización, ocultando sus miedos encerrándose en máscaras que ocultan la realidad apartando a la persona, produciendo dejadez en su vida cotidiana.
La mayoría de las veces los malhumorados no tienen mayores motivos para su estado de ánimo, les molesta la compañía pero por otro lado se quejan porque están solos, se aburren pero no tienen ninguna iniciativa, viven contando sus problemas pero son incapaces de escuchar a los demás, se trata por lo general de personas eternamente desconformes, intolerantes e individualistas que no pueden ser felices de ninguna manera y que con su mal humor canalizan sus energías negativas provocadas por sus desequilibrios emocionales y lo han convertido en un hábito, detalló García.
Sigmund Freud diría que el mal humor es un síntoma de represión de la libido sexual, que no necesariamente siempre se refiere a lo genital, sino a toda la sexualidad entendida como instinto de vida, al no lograr expresarse para participar creativamente en un medio social. El Psicoanálisis podría permitir revelar el trauma, que una vez consciente ayudaría a canalizar lo reprimido adecuadamente.
Muchas personas no saben expresar su mal humor, porque no tienen congruencia en pienso siento y actuó, por lo general estás personas llegan a enfermarse de la vesícula  ya que nuestro cuerpo bio – lógico nos habla y una de las armas más fuertes del ser humano es el lenguaje, convirtiéndose en la mejor forma de expresar nuestros enfados.
La experta recomienda, que lo correcto para afrontar el mal humor es contar hasta diez, calmarnos y sentarnos para entrar en conciencia y reconocer resentimientos, analizar el mal humor; que lo ha causado para reaccionar de una forma asertiva y congruente desde una perspectiva en que las dos partes ganan, crean confianza y el ambiente no se pone tenso.
García acotó que para evitar situaciones desagradables se debe separar lo útil e inútil de la situación.
El enojarnos puede ser inútil al utilizarlo en contra de otros, empeorando la situación en vez de dar solución, “me voy enojar para que se dé cuenta de lo que valgo”, para  desatar el mal humor tiene que haber conciencia para no estancarnos y dejarnos llevar por el orgullo, por lo general siempre es inútil porque no se llega a nada, debemos entender que es mejor ceder y analizar la situación para evitar malos momentos.
Para ayudar a una persona mal humorada se debe tomar en cuenta tres aspectos: el amor; el buen humor que es un valor y la belleza de la vida. 

GAIA Noticias
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