Mamá no duerme…

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Sea porque estamos embarazadas, porque recién hemos tenido un bebé, porque ese bebé se ha movido a su cuarto para dormir solo o porque despierta seguido por las noches, porque nuestro hijo enferma, porque nos agobia alguna preocupación de cualquiera de nuestros hijos, porque esperamos a nuestros adolescentes por las noches, porque queremos que nuestros hijos lleguen con bien a su destino, porque nuestros hijos se convierten en padres, o porque tienen un nuevo trabajo o pierden algo o a alguien que aman… es verdad que las madres dormimos tanto menos.

A mis alumnas en los cursos de preparación en el embarazo siempre les digo que: “cuando concebimos un hijo, también concebimos la preocupación”, a las madres nos toca naturalmente ir pasos adelante de todo lo que queremos y no queremos para nuestros hijos.

Claro que hay padres (y conozco muchos), que pueden estar en este mismo lugar de preocuparse y dormir menos por ser papá y estar al tanto de sus hijos, de su cuidado y de sus emociones… pero si creo que somos las mamás quienes dormimos menos.

Es a las madres a las que nos dicen que nos vemos cansadas, o que por estar cansadas actuamos de cierta manera, es mamá quien maneja esos circos de 3 o mas pistas: familia, trabajo, casa, actividades extra escolares, llevar a los niños de un lado a otro… es mamá la que en los mas de los casos se ocupa de que todo fluya para ir y regresar de la escuela, de las tareas, el estudio, las entregas, las amistades de los hijos a pesar de que es papá una de las figuras que más importa dentro del desarrollo del niño.

Ojo que cuando me refiero a preocuparnos es literal: nos pre ocupamos de todo lo que nos toca ocuparnos, vamos adelantadas en las emociones, eso es inevitable.

El caso es que, por si o por no, las mamás dormimos menos, cuando por fin llega el momento de ir a la cama, nuestro diálogo (o monólogo) interno no para, no cesan las ideas, los pendientes, se presenta el análisis y el juicio personal sobre lo que hicimos bien y mal en el día, lo que debimos concluir, lo que podíamos posponer… vienen también por la noche las ganas de contemplar a nuestros bebés e hijos dormir, de querernos meter a su cama y detener el tiempo, pero tenemos otras cosas que hacer, o simplemente, nos vence el sueño…

Es por la noche que remuerde la consciencia porque queremos hacer mas o menos con nuestros hijos, porque pasamos mucho o poco tiempo con ellos, porque queremos o no queremos ciertas cosas para ellos, es la noche ese espacio que tenemos para nosotras y que a veces no alcanza para nada o que es eterna cuando queremos volver a escuchar reír, hablar o llorar a nuestros hijos. Aún si todo marcha bien en la maternidad, las mamás dormimos menos, en ese estado de alerta constante en el que vigilamos a nuestras crías aún a la distancia. Se nos concedió esta fortuna, es un regalo, si lo ves: dormir menos te permite pasar “mas” tiempo con los que amas…

Ser mamá puede ser muy cansado, pero esto también pasará, abracemos lo que sea que la vida nos pone enfrente y que nos mantiene despiertas, porque despertar significa también tener los ojos abiertos y darnos cuenta de mucho, hagamos caso a todo lo que nuestro corazón e instinto de madre nos dice en la vigilia y pensemos que aún cansadas y todo, ser madre es maravilloso.

@KarlaDoula

Publicado en: Mamanatural.tv

Compartido por Psico-Salud

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