RESOLUCIONES DE AÑO NUEVO

La importancia de establecer y esclarecer resoluciones, rutas, planes y mapas para el futuro es directamente proporcional al ingenio burlesco para hacer chistes y memes respecto de su esperable evaporación al entrar Febrero.

Y aunque es divertido y los memes son explosivamente chistosos, no lograr convencernos de cumplir al menos las más importantes metas es trágico. En parte por que vas a seguir haciendo lo mismo y por lo tanto generando los mismos resultados. En parte por que cada vez que abandonas tus propósitos tu amor propio y tu confianza en ti mism@ se van de paseo a Orinoca. En parte por que vas perdiendo la fe en que sea realmente posible hacer cambios o tomar nuevos rumbos, re-inventarte, re-imaginar tu vida.
¿Y no sería maravilloso y estupendo poder hacerlo?

Enlistaré algunos de los motivos de fondo para que esto suceda.

* Ganas algo de seguir en el lodo (compasión, irresponsabilidad, armas para manipular, hacer que otros te hagan las cosas, creer que pagas culpas reales o imaginarias, protegerte de horrores imaginarios, vengarte de tus padres o tu pareja o tus hijos)

* Has amarrado tu identidad muy apretada a tu viejo yo y hacer cambios, por muy positivos que sean, activan miedos irracionales de auto aniquilación. Esto es tan inconsciente, no es fácil darte cuenta que en tu auto saboteo se está jugando un instinto de proteger tu yo de la imaginaria amenaza.

* Tus motivaciones para las nuevas resoluciones son deficitarias. O sea, te las planteas para EVITAR algo, para LIBRARTE de algo, para COMPENSAR algo y no por que te la maldita gana, por que te fascina o excita y listo.
Al Universo no le gustan las motivaciones deficitarias, siempre las termina escupiendo. (No quiero tener este cuerpo, no quiero sentirme menos, no quiero tener que asumir responsabilidades, no quiero ser pobre, no quiero darle el gusto a ese tal por cual, no quiero quedar sol@, etc.)

* No has desarrollado el músculo de la Voluntad y la disciplina.

* Tus resoluciones no están conectadas con un deseo real, lo haces por que se supone que sería bien hacerlo y por que lo hace Justin Bieber.

* Realizarlas implican riesgos, esfuerzo, apertura, dar lo mejor de ti, soportar frustraciones y oh! qué horror: hablar con gente, hacerte escuchar, expresar tus deseos, necesidades, exponerte a que te vean raro, que digan esto o aquello, que quizá te digan NO y resulte que no eras el príncipe o la princesa que pensabas.

* «Y si no lo logro….” Te dices “Quizá es verdad eso que tanto temo en lo hondo… que no puedo… que soy débil, que papá o mamá tenían razón, que nunca lo lograré. Por lo tanto solo me queda la muerte.»

* Simplemente no sabes que hay maneras muy específicas para establecer metas dándole al bulto gris que tienes en el craneo la posibilidad de computar posibles acciones y SABER cuando lo está logrando y cuando ya lo logró “Quiero sentirme mejor” ¿Cuando sabrías que lo conseguiste? No es nomas garrapatear antojos en una servilleta y esperar que te llame Brad Pitt o la Gal Gadot, sorry boys.

* El viejo miedo al fracaso, a fallar, a que no salgan las cosas como querías, a descubrir apesadumbradamente que la vida no es Disney. Y claro, ese primitivo y poderoso temor a ser excluido de la tribu.

¿Con cuál o cuáles de la lista te identificas?

Daniel MacLean Estrada

Psico-Salud

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