¿Qué significa «tomar a la madre»?



Significa que la aceptas tal y como es.

Significa que puedes salir de los juicios que haces o hiciste hacia ella.

Tu madre te dio la vida, y eso como mínimo.

En la mayoría de los casos incluso te cuido, te vistió, te alimento y te ayudó a curarte cuando enfermaste.

Pero incluso si no es así, te dio la vida, que es el bien más preciado que tienes.

Gracias a eso, y a que eligió a un papá para ello, estás aquí, puedes respirar, y puedes leer estas líneas.

Cuando le juzgas, cuando le exiges, cuando le demandas…

…cuando le haces críticas, cuando te pones “por encima” de ella pensando cómo lo tendría que haber hecho…
…como tendría que haber manejado su vida, su relación con tu papá, su trabajo o cualquiera de esas cosas que son asunto suyo, te niegas a tomarla tal y como es.
Esto no quiere decir que tengas que hacerte su mejor amiga, llamarla cada día o acceder a sus peticiones.

Simplemente significa ACEPTACIÓN.

Esta es sólo la primera de las dos claves que te voy a dar para tomar la fuerza de la vida a través de tu madre.

las dos claves para tomar a la madre, y con ella, tomar la vida.

La primera es ACEPTACIÓN hacia ella, y hacia su destino.
La segunda es GRATITUD por haberte dado la vida.


Aceptación significa que asumes que nadie mejor que ella supo hacerlo mejor, en su nivel de conciencia (lo que llamamos «en sus zapatos”) qué era lo mejor para ella o cómo sintió que debía actuar, o las decisiones que tomó.

Asumes y aceptas que no eres más ni mejor que ella.

Que no sabes más que ella en sus circunstancias.

Tienes la humildad suficiente para reconocer su grandeza frente a tí, que solo eras una niña (o niño).

Aceptas que no sabes si lo habrías hecho mejor en sus circunstancias.

Así te colocas en tu lugar y te predispones a recibir, como mínimo, la vida que te dio.



En segundo lugar, GRATITUD, por eso mismo, porque de todas las decisiones que pudo tomar, de todas las cosas que hizo, de todas las posibilidades que tuvo, una de ellas fue darte la vida.

Te concibió, te gestó, te parió.

De todas las decisiones que tomó tu madre, una de ellas fue darte la vida
Gracias a ello estás aquí, viviendo una experiencia con tus oportunidades, tus elecciones, tu desarrollo y tu aprendizaje.

Si humildemente reconoces que ella tomó sus mejores decisiones para su nivel de conciencia, te pones en posición de recibir, y recibiendo, puedes agradecer.

Cuando agradeces, entonces puedes integrar.

Puedes sentir en tu corazón el latido de la vida que llego a través de ella.

Puedes sentir dentro de ti el agradecimiento de estar viva.



¿Qué cosas te impiden tomar de mamá?

Pues por ejemplo, y aunque te suene fatal, la prepotencia.

la prepotencia se resume en el siguiente pensamiento:

“Yo lo hubiera hecho mejor”
¿Cómo lo sabes? Desde la distancia, desde fuera, se ve todo mucho más claro.

Pero es imposible que sepas qué decisiones hubieras tomado en su lugar, o qué reacciones hubieras tenido.

Mucho menos si esas decisiones te hubieran llevado «a mejor puerto».

Es prepotencia porque te jactas de tener más capacidades que ella, y repito, es imposible que lo sepas.

También, y sobretodo, lo que te impide tomar a tu madre tal y como es o fue, son los juicios que haces hacia ella.

Mi madre fue una cobarde por tal o por cual”
Debería haber dejado a mi papá”
No tendría que haber tenido (tantos) hijos”
Debería haber estudiado”
No me cuidó bien”
Tendría que haberme comprendido mejor”
Así un largo etcétera.

Si te reconoces en alguno de estos pensamientos, estás impidiéndote tomar la vida.

Simbólicamente, cuando haces estos juicios (o tienes estos pensamientos), es como si te pusieras por encima de ella.

Para que te hagas una idea visual de lo que digo, si cogiéramos los muñequitos para constelar, el muñeco que te representa a tí estaría detrás del de tu mamá.

Hay un secreto a voces: La vida va hacia delante.

Así que esto es muy gráfico:

Si la vida va hacia delante, y tu te colocas simbólicamente detrás de tu mamá, con tus juicios, creyéndote más grande que ella, no puedes recibir la vida.

Estás en el lugar equivocado, fuera del flujo de la fuerza de la existencia.

Además estás inconscientemente mirando a sus asuntos, en vez de mirar a los tuyos.

Esto hace que probablemente en los tuyos no te vaya tan bien como podría.

¿Qué puedes hacer para tomar a la madre?

La verdad es que espero que leer estas líneas, aunque breves, ya te haya ayudado a acercarte un poco más a la vida, dándote cuenta de tus juicios y siendo un poco más humilde.

Igualmente, quiero darte un sencillo ejercicio para que puedas “tomar a tu madre”, y “tomar la vida”.

1º busca un lugar tranquilo, donde puedas tener intimidad.

Si quieres, puedes ponerte una música relajante, que te ayude a bajar las revoluciones del día a día y conectar contigo misma.

2º Lo siguiente que vas a hacer es poner dos papeles en el suelo, a la distancia que tu sientas.

Uno de ellos te representa a ti, y el otro a tu mamá.

Te aconsejo que sea como mínimo a un metro y medio o dos para que puedas tener espacio de moverte y avanzar.

Respira hondo, siente tu cuerpo, y date un momento para relajarte antes de comenzar.

3º Cuando lo sientas, ponte en encima del papel que te representa a tí, respira, siéntete de nuevo.

Mira hacia el papel que representa a tu mamá, y permite que afloren los juicios o emociones que tengan que venir.

Conforme lo vas sintiendo, puedes expresar en voz alta aquello que te va surgiendo.

Intenta no entrar en la mente, expresar desde tu cuerpo, despacio, dejándote sentir.

4º Cada vez que expreses algo, respira, y siente si quieres avanzar, dar un paso hacia el papel que representa a tu mamá.

La idea del ejercicio es que puedas avanzar hacia tu madre, a tu ritmo, conforme vas desprendiendo de los juicios y las emociones bloqueadas o ancladas en el pasado.

Es importante que le hables desde tí.

Desde lo que tu sientes, desde lo que necesitaste, desde lo que te dolió, haciéndote responsable de tus emociones.

No te preocupes por el tiempo. No mires el reloj.

Hay quienes tardan 15 o 20 minutos, y hay quienes necesitan de una hora.

No es importante ser rápida o lenta, lo importante es que te estás dando la oportunidad de expresar, de soltar, de transformarte.

Ya verás como la Aceptación y la Gratitud acaban por hacer acto de presencia, y sea como sea, una parte de ti estará más conectada a la vida.

Texto: Esperanza Castello

Imagen: Katie M. Berggren

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