¿Creativos?

 

Todos tenemos que acabar con ese juego de «Mira lo que me has hecho» o «Tú no me quieres». Es una falta de creatividad. No debemos regodearnos en la sensación de no ser amados. Precisamente, si tengo esa sensación de no ser amado, hay que cambiar esa sensación y sentirse amado. ¿Y qué se puede hacer? Pues, para empezar, dejar de pedir. Si yo dejo de pedir, estoy en la situación de dar y entonces diremos: «Tú no me quieres, pero yo te adoro». Y en lugar de pasar la vida enfadándonos y fastidiando al otro y sufriendo, diré «Basta», y se acabó el problema. Yo te amo. No voy a vivir como una víctima toda mi vida. No. Yo te amo y eso basta. Si tú no me amas es tu problema, no el mío. Ahí está la curación.

espejo

 

 

Cuando se es creativo, ya no se está centrado en la petición de algo, al contrario, lo fabricamos nosotros mismos. Debemos poner amor allí donde no hay amor, y lo encontraremos. Porque, si utilizas al otro como un espejo de tu falta de capacidad para amar, es porque has ido a buscar a alguien que no te ama y eso es porque tú no puedes amar. Eres incapaz de amar, y tu problema de no amar lo depositas en el otro, lo proyectas como un espejo. Ama. Y si tú amas, el otro te va a amar, porque vas a proyectarle tu amor.

Comencemos por amar las cosas: el arte, la gente, nuestras obras, todo. Dediquémonos a crear y a amar. Porque la otra actitud me conduce a no hacer nada, a estar todo el tiempo parado. La creatividad, por el contrario, conduce a que hagas lo que debes hacer. Y lo que haces, lo proyectas. Y si lo proyectas, lo recibes. Todo lo que le das al mundo, el mundo te lo da. Todo lo que no le das al mundo, el mundo no te lo da. Hay que liberarse, gracias a la creatividad, de la petición. Cuando nos decimos «Yo quiero tener talento», debemos decir «¡Tengo talento!». ¿Por qué querría tener talento, si lo tengo? Yo quiero tener éxito. ¡Pero si tengo éxito! Todo lo que quiero, lo tengo. Entonces, dejo de pedir, y me pongo a hacer mi obra. ¡Eso es todo! Si quiero tocar música, la toco. Si quiero cantar, canto. Si quiero escribir, escribo. Si quiero ganar dinero, lo gano. Y punto. Porque a nuestro lado siempre está la prisión que nos impide realizarnos. Papá, mamá, ¿verdad? Es la maldita prohibición que nos ha dicho: sé víctima, vive como una víctima y hazte una víctima. Fastidia al otro. (Pero eso ya sería tema para otro curso menos acelerado.)

Del libro Psico Magia de Alejandro Jodorowsky

Compartido por Psico-Salud

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